Un puñado de almendras

175 La gata amasa un chal de corderito entierra sus delgadas uñas en la materia danzan la garras como si en vez de patitas tuviera dos peces inquietos El movimiento es suave pero intenso a veces succiona con tanta fuerza que la manta transforma su materia a la inversa: de lana pasa a hilo de hilo a hebra La succión es una memoria latente un impulso atávico de la madre un reflejo mamífero que nos arropa en el mismo temblor Pienso en esos gestos salvajes: cuando niña aprovechaba el momento en que mi madre se bañaba para hurgar en sus cajones

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