Un puñado de almendras

Soy Viviana Ayilef, vivo en Trelew, Patagonia argentina. Demoré cuarenta años en poder decir Iñche ta Viviana Ayilef pingen, Trelew waria mew tuwün, zomo lafken- che ta iñche, wirikafe. Ahora lo escribo y lo digo así, a los tropiezos. También en comprender que vivo en Puelmapu. A muchos de nosotros, personas de las ciu- dades, nos tocó llegar al camino mapuche de grandes; andar con el püllü cansado de llevar el ritmo occiden- tal, de jugar con el awinkamiento, de soportar nuestras propias varitas que nos hemos puesto para poder ser . No fue fácil. En Puelmapu se llevó adelante un progra- ma de exterminio, pero no voy a detenerme aquí en el aspecto histórico ni en la dimensión de esa experiencia sino en cómo vinculamos ese evento con las condicio- nes del presente. Más concretamente, sobre cómo es posible hacer poesía con eso, y por qué lo hacemos.

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