Derechos humanos en Chile. Pasado, presente y futuro
211 de la trata esclavista es una consecuencia de esta. Estas dos afirmaciones han permitido ratificar la conexión entre colonialismo, esclavitud y racismo —ex- puestas con claridad mucho tiempo antes— e instalar a partir de ello las dife- rentes dimensiones que supone este reconocimiento, como la verdad histórica, la justicia, las garantías de no repetición y la reparación. Esta última continúa siendo una deuda pendiente, no porque no se haya observado su importancia —es una demanda que llevaron a Durban las organizaciones afrodescendien- tes—, sino porque «los países colonialistas, principalmente europeos, se nega- ron a la reparación». 18 Aun así, Durban abrió la posibilidad de visibilizar esta problemática y reclamar a nivel nacional mecanismos de reparación. Si bien tanto la Declaración como el Plan de Acción de Durban son instru- mentos internacionales de carácter no vinculante, sí aspiran a influir en la le- gislación interna de los diferentes Estados, indicando un camino y un destino al que se anhela llegar. Tienen, por tanto, un componente político importante que implica el reconocimiento de derechos específicos para los afrodescen- dientes, así como de deberes de los Estados y organismos internacionales para con los afrodescendientes. Ambas instancias tuvieron repercusiones importantes para el desarrollo de los movimientos afrodescendientes en la región, no solo porque les dio un respaldo a las demandas presentadas a los Estados, sino porque presionó a estos últimos para comprometerse a dar respuestas. El reconocimiento a nivel constitucional, la visibilización estadística, la implementación de leyes especí- ficas, programas de acción afirmativa en educación, salud y trabajo, derechos territoriales, entre otros, han sido algunos de los avances desde el inicio del siglo xxi , aunque estos varían según el país y los momentos de desgaste del movimiento. De todos modos, desde la ONU se ha buscado reforzar este proceso con la proclamación del Año de los Afrodescendientes el 2011, del primer Decenio Internacional de los Afrodescendientes 2015-2024, y la re- ciente confirmación de un segundo Decenio entre 2025-2036, ratificando su compromiso, pero también reconociendo lo mucho que queda por hacer. 18 Bolaña, Movimientos afrolatinoamericanos… , 22. La negativa a discutir los términos de la reparación tuvo varias aristas. Por ejemplo, había diferencias sobre el carácter (social, individual o comunita- rio) de las reparaciones entre las propias organizaciones afrodescendientes de América Latina, de Estados Unidos y las africanas (Cassiani, «La diáspora africana…»). Otra arista es que su discusión abría la posibilidad de una reparación económica de grandes proporciones, lo que generó la nega- tiva de los países europeos y de Estados Unidos, que termina abandonando la conferencia por esta y otras razones.
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