Derechos humanos en Chile. Pasado, presente y futuro
210 concretas para aumentar la eficacia de las actividades y mecanismos de las Naciones Unidas en estas materias; analizar los factores políticos, históricos, económicos, sociales, culturales y de otro tipo que conducen al racismo y sus formas conexas de discriminación; formular las recomendaciones concretas para promover la adopción de medidas prácticas en el plano nacional, re- gional e internacional; y elaborar recomendaciones concretas para garantizar que las Naciones Unidas cuenten con recursos financieros y de otro tipo ne- cesarios para combatirlos. Su Declaración y Programa de Acción, resultantes de los extensos estudios y debates presentados antes y durante la Conferencia de Durban, entregan una serie de lineamientos, recomendaciones y medidas para que los Estados respondan a las necesidades y condiciones específicas de los diferentes gru- pos o poblaciones que se ven afectadas por la discriminación e intolerancia, como las comunidades afrodescendientes, los pueblos indígenas, las mujeres, los migrantes y otros grupos vulnerables a este tipo de agresiones. Sin duda, uno de los elementos más relevantes de esta Conferencia es que la Declaración de la ONU reconoce la esclavitud y la trata esclavista como un atropello a los derechos humanos. El 13º punto, «Orígenes, causas, formas y manifestaciones contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofo- bia e intolerancia conexa», señala: 13. Reconocemos que la esclavitud y la trata de esclavos, en particular la trata trasatlántica, fueron tragedias atroces en la historia de la humanidad, no sólo por su aborrecible barbarie, sino también por su magnitud, su carácter orga- nizado y, especialmente, su negación de la esencia de las víctimas, y recono- cemos asimismo que la esclavitud y la trata de esclavos, especialmente la trata trasatlántica de esclavos, constituyen, y siempre deberían haber constituido, un crimen de lesa humanidad y son una de las principales fuentes y mani- festaciones de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, y que los africanos y afrodescendientes, los asiáticos y las perso- nas de origen asiático y los pueblos indígenas fueron víctimas de esos actos y continúan siéndolo de sus consecuencias. Con un desfase de un siglo respecto a la abolición, pero con secuelas aún vi- gentes para las y los afrodescendientes, en este párrafo no solo se reconoce la esclavitud como crimen de lesa humanidad, sino que señala que siempre debió haberse comprendido así y que el racismo que han sufrido los descendientes
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