Lagar

95 Una piadosa Quiero ver al hombre del faro, quiero ir a la peña del risco, probar en su boca la ola, ver en sus ojos el abismo. Yo quiero alcanzar, si vive, al viejo salobre y salino. Dicen que solo mira al este, —emparedado que está vivo— y quiero, cortando sus olas que me mire en vez del abismo. Todo se sabe de la noche que ahora es mi lecho y camino: sabe resacas, pulpos, esponjas, sabe un grito que mata el sentido. Está escupido de marea su pecho fiel y con castigo, está silbado de gaviotas y tan albo como el herido, ¡y de inmóvil, y mudo y ausente, ya no parece ni nacido! Pero voy a la torre del faro, subiéndome ruta de filos por el hombre que va a contarme lo terrestre y lo divino, y en brazo y brazo le llevo jarro de leche, sorbo de vino...

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=