Lagar
93 ¿Cómo, si es tan pequeña la alimenta? ¿Y cómo si es tan breve la sostiene y cómo si es la misma no la rinde y a dónde va con ella hasta la muerte? No le den soledad por que la mude, ni palabra le den, que no responde. Ninguna más le dieron, en naciendo, y como es su gemela no la deja. ¿Por qué la madre no le dio sino esta? ¿Y por qué cuando queda silenciosa muda no está, que sigue balbuceándola? Se va quedando sola como un árbol o como arroyo de nadie sabido, así marchando entre un fin y un comienzo, y como sin edad o como en sueño. Aquellos que la amaron no la encuentran, el que la vio la cuenta por fábula y su lengua olvidó todos los nombres y solo en su oración dice el del Único. Yo que la cuento ignoro su camino y su semblante de soles quemado, no sé si la sombrean pino o cedro ni en qué lengua ella mienta a los extraños. Tanto quiso olvidar que ya ha olvidado. Tanto quiso mudar que ya no es ella, tantos bosques y ríos se ha cruzado que al mar la llevan ya para perderla, y cuando me la pienso, yo la tengo, y le voy sin descanso recitando
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