Lagar

65 La abandonada A Emma Godoy Ahora voy a aprenderme el país de la acedía y a desaprender tu amor que era la sola lengua mía, como río que olvidase lecho, corriente y orillas. ¿Por qué trajiste tesoros si el olvido no acarrearías? Todo me sobra y yo me sobro como traje de fiesta para fiesta no habida; ¡tanto, Dios mío, que me sobra mi vida desde el primer día! Denme ahora las palabras que no me dio la nodriza. Las balbucearé demente de la sílaba a la sílaba: palabra «expolio», palabra «nada» y palabra «postrimería», ¡aunque se tuerzan en mi boca como las víboras mordidas! Me he sentado a mitad de la tierra, amor mío, a mitad de la vida, a abrir mis venas y mi pecho, a mondarme en granada viva, y a romper la caoba roja de mis huesos que te querían.

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