Lagar

45 Aniversario Todavía, Miguel, me valen, como al que fue saqueado, el voleo de tus voces, las saetas de tus pasos y unos cabellos quedados, por lo que reste de tiempo y albee de eternidades. Todavía siento extrañeza de no apartar tus naranjas ni comer tu pan sobrado y de abrir y de cerrar por mano mía tu casa. Me asombra el que contra el logro de muerte y de matadores, sigas quedado y erguido, caña o junco no cascado y que, llamado con voz o con silencio, me acudas. Todavía no me vuelven marcha mía, cuerpo mío. Todavía estoy contigo parada y fija en tu trance, detenidos como en puente, sin decidirte tú a seguir, y yo negada a devolverme.

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