Lagar
201 Último árbol A Óscar Castro Esta solitaria greca que me dieron en naciendo: lo que va de mi costado a mi costado de fuego. Lo que corre de mi frente a mis pies calenturientos; esta isla de mi sangre, esta parvedad de reino. Yo lo devuelvo cumplido y en brazada se lo entrego al último de mis árboles, a tamarindo o a cedro. Por si en la segunda vida no me dan lo que ya dieron y me hace falta este cuajo de frescor y de silencio. Y yo paso por el mundo en sueño, carrera o vuelo, en vez de umbrales de casas, ¡quiero árbol de paradero! Le dejaré lo que tuve de ceniza y firmamento, mi flanco lleno de hablas y mi flanco de silencio.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=