Lagar
196 por lengua bífida, la casta ebria del «sí» y el «no», la unidad y el divorcio, aun con el Fraudulento mascullando miembros tiznados de palabras tuyas. Todavía vivimos en la gruta la luz verde sesgada de dolo, donde la larva procrea sin sangre y funden en madrépora los pólipos. Y hay todavía en grasas de murciélago y en plumones morosos de lechuzas, una noche que quiere eternizarse para mascar su betún de tiniebla. Procura distinguir tu prole lívida medio Cordelia loca y medio Euménide. Todo hallarás igual en esta gruta nunca lavada de salmuera acérrima. Y vas a hallar, Demiurgo, cuando marches, bajo cubo de piedra, la bujeta donde unos prueban mostaza de infierno en bizca operación de medianoche. Pero será por gracia de este día que en el percal de los aires se hace paro de viento, quiebro de marea. Como que quieres permear la tierra, sajada en res, con tu río de vida, y desalteras al calenturiento y echas señales al apercibido. Y vuela el aire un guiño de respuesta un sí es no es de albricias, un vilano,
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=