Lagar

195 Recado terrestre Padre Goethe que estás sobre los cielos entre los tronos y dominaciones, y duermes y vigilas con los ojos por la cascada de tu luz rasgados: si te liberta el abrazo del Padre, rompe la ley y el cerco del arcángel, y aunque te den como piedra de escándalo, abandona los coros de tu gozo, bajando en ventisquero derretido o albatros libre que llega devuelto. Parece que te cruza, el Memorioso, la vieja red de todas nuestras rutas y que te acuden nombres sumergidos para envolverte en su malla de fuego: Tierra, Deméter, y Gea y Prakriti. Tal vez tú nos recuerdes como a fábula y, con el llanto de los trascordados, llores recuperando al niño tierno que mamó leches, chupó miel silvestre, y quebró conchas y aprendió metales. Tú nos has visto en hora de sol lacio y el Orión y la Andrómeda disueltos acurrucarnos bajo de tu cedro, parecidos a renos atrapados o a bisontes cogidos del espanto. Somos, como en tu burla visionaria, la gente de la boca retorcida

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