Lagar

181 Despedida Ahora son los adioses que por un golpe de viento se allegan o parten; así son todas las dichas. Si Dios quiere vuelvo un día de nuevo la cara y no regreso si los rostros que busco me faltan. Así somos como son cimbreando las palmas, apenas las junta el gozo y ya se separan. Gracias del pan, de la sal y de la pitahaya, del lecho que olía a mentas y la noche «hablada». La garganta más no dice por acuchillada; no ven la puerta los ojos cegados de lágrimas.

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