Lagar
155 Memoria de la Gracia Al reverendo Gabriel Méndez Plancarte Cincuenta años caminando detrás de la Gracia, gracia de las dos Marías, y de las dos Ana. Cosa mejor que las albas, y el golpe de ráfaga, cayendo al pecho lo mismo que niña azorada, y el instante diciendo ¡gracias!, y el asombro diciendo ¡gracias! Me pasó por el costado en niebla fugada; en la piedra aguamarina me echó la mirada. La sospecho en rama sin aire columpiada, y su iris hecho y deshecho de las cataratas. Conozco a la fugitiva por aire y espaldas, el volar de sus cabellos y la seña rápida; y el juego que va jugando de niña trocada; y con diez nombres la llamo por si uno la alcanza.
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