Lagar
152 Pinos de Navidad A la medianoche justa en llegando el Bienvenido los que se durmieron hombres se van despertando pinos. Los gigantes son nonada, los fuertes son temblorcillo, y la tierra sube y sube por los brazos de los pinos... Los bultos de gladiadores, de almirantes y caudillos serían escamoteados que esta noche manda un Niño... Pesaban los animales, las montañas y los ríos; pero ahora pesa el mundo lo que la aguja del pino. El aire no huele a fruto a flor, ni a viento marino. Huele a renuevo de un día, al Dios Chiquito, al Dios Niño. De ramos verdea el mundo porque está bajando un pino, ¡rompe el aire, da en la tierra y posa el pie a lo divino!
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