Lagar
151 Noel indio A Gilda Pendola —Madre sin aguinaldo ni grande ni menudo, soñando a medianoche, doy mi niño desnudo. En aire de los Andes y en el rastrojo crudo, mi único don voy dando a mi niño desnudo. No hay viento de la puna que silbe tan agudo, como silba llamándote él tu niño desnudo. Mi Dios ve toda carne, y a mi Señor ayudo dándole en noche santa a mi niño desnudo.
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