Lagar

133 y entre un vivir y un morir no desear, de lo asombradas. ¿A qué más si nos tenemos ni tardías ni mudadas? ¿Cómo esto fue, cómo vino, cómo es que dura y no pasa? No lo quiero demandar; voy entendiendo, azorada, con lloro y con balbuceo, y se funden las palabras que me diste y que me dieron en una sola y ferviente: «¡Gracias, gracias, gracias, gracias!».

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=