Lagar

131 III Eres tú la que camina, en lo leve y en lo cauta. Llega, llega, llega al fin, la más fiel y más amada. ¿Qué te falta donde moras? ¿Es tu río, es tu montaña? ¿O soy yo misma la que sin entender se retarda? No me retiene la tierra ni el mar que como tú canta; no me sujetan auroras ni crepúsculos que fallan. Estoy sola con la noche, la Osa Mayor, la Balanza, por creer que en esta paz puede viajar tu palabra y romperla mi respiro, y mi grito ahuyentarla. Vienes, madre, vienes, llegas, también así, no llamada. Acepta el volver a ver y oír la noche olvidada en la cual quedamos huérfanos y sin rumbo y sin mirada. Padece pedrusco, escarcha, y espumas alborotadas.

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