Lagar
123 II Poda de almendro Podo el menudo almendro contra el cielo con una mano pura y acendrada, como se palpa la mejilla amada con el semblante alzado del anhelo. Como creo la estrofa verdadera en que dejo correr mi sangre viva, pongo mi corazón a que reciba la sangre inmensa de la primavera. Mi pecho da al almendro su latido y el tronco oye, en su médula escondido, mi corazón como un cincel profundo. Todos los que me amaban me han perdido, y es mi pecho, en almendro sostenido, la sola entrega que yo doy al mundo...
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