Lagar
121 Espiga uruguaya Al filo del sol de enero está granando la espiga; ojos cerrados, dedos juntos y la pestaña en neblina. Tan violenta va granando que bien se la escucharía con que yo abaje mi mano o le allegue mi mejilla. Dura se hace en diez semanas como el cobre de la mina, la que volaba en un vaho y en la luz no se veía. Al granar impetuoso no le teme, de ser niña; pero a mí toda me azora esta explosión de la espiga. La muerte puede quebrarla ahora, con seca encía que desgranada ya vuela libre de muerte, la espiga.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=