Lagar

115 Palmas de Cuba Isla Caribe y Siboney, tallo de aire, peana de arena, como tortuga palmoteada, de conjunciones de palmeras, clara en los turnos de la caña, sombría en discos de la ceiba. Palmas reales doncelleando a medio cielo y a media tierra, por el ciclón arrebatadas y suspendidas y devueltas. Corren del este hacia el oeste. Por piadosas siempre regresan. El cielo habla a Siboney por el cuello de las palmeras y contesta la Siboney con avalancha de palmeras. Si no las hallo quedo huérfana; si no las gozo estoy aceda. Duermo mi siesta azuleada de un largo vuelo de cigüeñas, y despierto si me despiertan con su silbo de tantas flechas. Los palmares de Siboney me buscan, me toman, me llevan. La palma columpia mi aliento;

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