Tala

93 VIII Molinos rompecielos mis ojos no los quieren. El maizal no aman y su harina no muelen: no come grano santo gente de norte y este; cuando mecen sus hijos de otra mecida mecen, en vez de los niveles de balanceadas frentes. A costas del maíz mejor que no naveguen: maíz de nuestra boca lo coma quien lo rece. El cuerno mexicano de maizal se vierte y así tiemblan los pulsos en trance de cogerle, y así canta la sangre con el arcángel verde, porque el mágico Anáhuac se ama perdidamente… IX Hace años el maíz no me canta en las sienes ni corre por mis ojos la crinada serpiente.

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