Tala
58 III La sombra En un metal de cipreses y de cal espejeadora, sobre mi sombra caída bailo una danza de mofa. Como plumón rebanado o naranja que se monda, he aventado y no recojo el racimo de mi sombra. La cobra negra seguíame, sin silbarme, por las lomas, o en el patio, sin balido, en oveja querenciosa. Cuando comía o bebía, me cogía fruta o copa; y sobre el telar soltaba su greña gitana o mora. Cuando en el cerro yo hacía fogata y cena dichosa, a comer se me sentaba en niña de manos rotas… Besó a Jacob hecha Lía y él le creyó a la impostora,
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=