Tala

51 Historias de loca I La muerte niña A Gonzalo Zaldumbide «En esa cueva nos nació, y como nadie pensaría, nació desnuda y pequeñita como el pobre pichón de cría. ¡Tan entero que estaba el mundo!, ¡tan fuerte que era al mediodía!, ¡tan armado como la piña, cierto del Dios que sostenía! Alguno nuestro la pensó como se piensa villanía; la tierra se lo consintió y aquella cueva se le abría. De aquel hoyo salió de pronto, con esa carne de elegía; salió tanteando y gateando y apenas se la distinguía. Con una piedra se aplastaba, con el puño se la exprimía. Se balanceaba como un junco y con el viento se caía…

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