Tala
220 Recado a Rafaela Ortega en Castilla Sabiduría de Rafaela Ortega, hallazgo en la vía, copa de plata ganada en mi viaje. Se me rompe tu cara en los cien países cruzados, y yo voy a juntarla y a colgarla en el muro de todas mis casas. En una comisura la paciencia, la piedad en la otra y, al medio, la sonrisa; gotas de aceite dorado que tiemblan, las dos iguales como sus cejas. Grueso cuerpo sin marchas y ademanes dormidos, algodones candeales que se van y se vienen. Modo de hablar de madeja de lana, tan suave, tanto, que engaña al rebelde, porque es gobierno de cuanto la toca, imperceptible y ceñido gobierno. Si me lo enseña, volteo este mundo, mudo los cerros y tuerzo los ríos, y hago danzar a mozos y viejos sin que ellos sepan que danzan sonámbulos… Caminar suave que el aire no parte, para salas de hospitales con caras volteadas y oídos que el dolor vuelve maravillosos, o para playas con siestas de niños hundidos como huevos de gaviota en la duna. Ella haciendo la rueda,
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