Tala

218 Cantan sus muros de fábulas locas; cuando se duerme, más alto le cantan; toda canción que es canción de los hombres ellos las tienen, las silban, las danzan. Van por los muros en aves o víboras; cuando ella duerme se suben y bajan: el Siboney y la india Guarina, el Mar de los Sargazos y el Barco Fantasma. La negra sirve un café subterráneo, denso en el vértigo y casto en la nata. Entra partida de su delantal, de risa grande y bandeja de plata. Yo, que no estoy, se la mando a que llegue tosca y divina como es una fábula, y mientras bebe la niña su néctar, la negra dice su ensalmo de magia. Sale corriendo a encontrar sus amigas, grita sus nombres de tierras cristianas. Se llaman dulce, modoso o agudo: Águeda, Juana, Clarisa, Esperanza. Y entre ellas hierven revoloteando locas palomas pardijaspeadas. Los mozos llegan a la hora de siesta; son del color de la piña y el ámbar. Cuando la miran la mientan su sangre; si consintiese, llamáranla Patria.

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