Tala
149 «En límite y límite que toqué fui herido. Los tomé por pájaros del mar, blanquecinos. Puntos cardinales son cuatro delirios… Los anchos alciones no traigo cautivos y el morado vértigo fue lo recogido». «En los filos altos del alma he vivido: donde ella espejea de luz y cuchillos, en tremendo amor y en salvaje ímpetu, en grande esperanza y en rasado hastío. Y por las cimeras del alma fui herido». «Y ahora me llega del mar de mi olvido ademán y seña de mi Jesucristo, que como en la fábula, el último vino, y en redes ni cáñamos ni lazos me ha herido».
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=