Tala

144 Por si roban tu alegría como casa transportada; por si secan en tu rostro el maná que es de tu raza, para que en un hijo tuyo vuelvas en segunda albada, digo vuelta hacia el oeste: ¡gracias, gracias! Por si no hay después encuentros en ninguna Vía Láctea, ni país donde devuelva tu piedad de blanco llama, en el hoyo que es sin párpado ni pupila, de la nada, oigas tú mis dobles gritos, y te alumbren como lámparas y te sigan como canes: ¡gracias, gracias! Para tallarte gruta de plata o hacerte el puño de la granada, en donde duermas profunda y alta, y de la muerte seas librada, en mitad del mar yo canto: ¡gracias, gracias!

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