Tala
138 Jugadores Jugamos nuestra vida y bien se nos perdió. Era robusta y ancha como montaña al sol. Y se parece al bosque raído, y al dragón cortado, y al mar seco, y a ruta sin veedor. La jugamos por nuestra, como sangre y sudor, y era para la dicha y la resurrección. Otros jugaban dados, otros colmado arcón; nosotros, los frenéticos, jugamos lo mejor. Fue más fuerte que vino y que agua de turbión ser en la mesa el dado y ser el jugador. Creímos en azares, en el sí y en el no. Jugábamos, jugando, infierno y salvación.
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