Tala
133 Deshecha Hay una congoja de algas y una sordera de arenas, un solapamiento de aguas con un quebranto de hierbas. Estamos bajo la noche las criaturas completas: los muros, blancos de fieles; el pinar lleno de esencia, una pobre fuente impávida y un dintel de frente alerta. Y mirándonos en ronda, sentimos como vergüenza de nuestras rodillas íntegras y nuestras sienes sin mengua. Cae el cuerpo de una madre roto en hombros y en caderas; cae en un lienzo vencido y en unas tardas guedejas. La oyen caer sus hijos como la duna su arena; en mil rayas soslayadas, se va y se va por la puerta. Y nadie para el estrago, y están nuestras manos quietas,
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