Tala

119 Día Día, día del encontrarnos, tiempo llamado Epifanía. Día tan fuerte que llegó color de tuétano y mediodía, sin frenesí sobre los pulsos que eran tumulto y agonía, tan tranquilo como las leches de las vacadas con esquilas. Día nuestro, por qué camino, bulto sin pies, se allegaría, que no supimos, que no velamos, que cosa alguna lo decía, que no silbamos a los cerros y que él callado se venía. Parecían todos iguales y de pronto maduró un día. Era lo mismo que los otros, como son cañas y son olivas, y a ninguno de sus hermanos, como José, se parecía. Le sonriamos entre los otros. Tenga talla sobre los días, como es el buey de grande alzada y el carro frente a las gavillas.

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