Tala

108 Beber Al doctor Pedro de Alba Recuerdo gestos de criaturas y eran gestos de darme el agua. En el valle de río Blanco, en donde nace el Aconcagua, llegué a beber, salté a beber en el fuete de una cascada, que caía crinada y dura, y se rompía yerta y blanca. Pegué mi boca al hervidero y me quemaba el agua santa, y tres días sangró mi boca de aquel sorbo del Aconcagua. En el campo de Mitla, un día de cigarras, de sol, de marcha, me doblé a un pozo y vino un indio a sostenerme sobre el agua, y mi cabeza como un fruto estaba dentro de sus palmas. Bebía yo lo que bebía, que era su cara con mi cara, y en un relámpago yo supe carne de Mitla ser mi casta. En la isla de Puerto Rico, a la siesta de azul colmada, mi cuerpo quieto, las olas locas,

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