Ternura

93 Bendita te cante el viento en las cañas y en las quilas, y la ráfaga, zumbando, quiebro a quiebro te bendiga. Las bestias en torno tuyo hagan una rueda viva y por bendita te lleven hasta la puerta sus crías. Entres bendita al establo a lavar a las novillas: belfos y hálitos parados te topen como neblinas. Pan sollamado que partas en su tajo te sonría: enderezada en las palmas se te embelese la miga. El algodón de la zafra cuando lo tronchas no gima: majado de los telares se vuelva a ti todavía. Oigas el hacha del hijo abriendo la selva viva, y el pecho del hijo te oiga como una concha escondida. Con dos edades te vean las gentes el mismo día;

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