Ternura
161 La Madre Granada (Plato de cerámica de Chapelle-aux-Pots) Contaré una historia en mayólica rojo púrpura y rojo encarnada, en mayólica mía, la historia de Madre Granada. Madre Granada estaba vieja, requemada como un panecillo; mas la consolaba su real corona, larga codicia del membrillo. Su profunda casa tenía partida por delgadas lacas en naves donde andan los hijos vestidos de rojo escarlata. Con pasión de rojeces, les puso la misma casulla encarnada. Ni nombre les dio ni los cuenta nunca, para no cansarse, la Madre Granada. Dejó abierta la puerta, la congestionada, soltó el puño ceñido, de sostener las mansiones, cansada.
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