Ternura

149 Plegaria por el nido ¡Dulce Señor, por un hermano pido, indefenso y hermoso: por el nido! Florece en su plumilla el trino; ensaya en su almohadita el vuelo. ¡Y el canto dicen que es divino y el ala cosa de los cielos! Dulce tu brisa sea al mecerlo, mansa tu luna al platearlo, fuerte tu rama al sostenerlo, corto el rocío al alcanzarlo. De su conchita desmañada tejida con hilacha rubia, desvía el vidrio de la helada y las guedejas de la lluvia. Desvía el viento de ala brusca que lo dispersa a su caricia y la mirada que lo busca, toda encendida de codicia... Tú que me afeas los martirios dados a tus criaturas finas: la cabezuela de los lirios y las pequeñas clavelinas.

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