Ternura
124 Trigo argentino El pan está sobre el campo, como grandes ropas, hijo, azorado de abundancia, de dichoso, sin sentido… Parece el manto de David o las velas de Carlos Quinto, parece las Once Mil Vírgenes que caminasen, hijo mío. Nos atarantan, nos atajan, nos enredan los tobillos los locos perros dorados, la traílla furiosa del trigo. Nos dejamos envolver por el ímpetu vencidos. ¡Todos los hombres del llano en espigas han caído batidos y rasguñados, ciegos de crines y brillos! En cuanto la espiga dobla su cogollo desfallecido, en cuanto cuaja la harina, calla callando, hijo mío, antes de que toque el suelo y coma barro sombrío,
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