Ternura

123 Alondras Bajaron a mancha de trigo, y al acercarnos, voló la banda, y la alameda se quedó del azoro como rasgada. En matorrales parecen fuego; cuando suben, plata lanzada, y pasan antes de que pasen, y te rebanan la alabanza. Saben no más los pobres ojos que pasó toda la bandada, y gritando llaman «¡alondras!» a lo que sube, se pierde y canta. Y en este aire malherido nos han dejado llenos de ansia, con el asombro y el temblor a mitad del cuerpo y el alma… ¡Alondras, hijo, nos cruzamos las alondras, por la llanada!

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