Desolación

54 Cabe el mundo entero en una canción: se trenza hecha mirto con el corazón. Alabo las bocas que dieron canción: la de Omar Khayyam, la de Salomón. Hombre, carne ciega, el rostro levanta a la maravilla del hombre que canta. Todo lo que tú amas en tierra y en cielo, está entre tus labios pálidos de anhelo. Y cuando te pones su canto a escuchar, tus entrañas se hacen vivas como el mar. Vivió en el Anáhuac, también en Sion: es Netzahualcoyotl como Salomón. Aguijón de abeja lleva la canción: aunque va enmielada punza de aflicción.

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