Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
509 IV. Internacionalista y militante de la paz recientes, desde 1987, han demostrado que nuestro docto amigo te- nía toda la razón: proyecto de basurero nuclear argentino en Gastre, contaminación de las aguas australes, destrucción de fauna y flora marítimas. También a partir de 1959 se suscribieron más de quince acuer- dos sucesivos sobre control de armamentos. Estas etapas en el ca- mino hacia el desarme demuestran una vez más que tanto Estados Unidos, como Unión Soviética no necesitan ser adversarios mortales y, por el contrario, constituyen una sólida garantía a la humanidad que este planeta Tierra seguirá siendo su hogar. No es tarea fácil, por cierto, desmontar el gigantesco aparato bé- lico acumulado en el mundo y constantemente modernizado, con el cual se pretende resolver diferendos y allanar conflictos. También se requiere un desarme moral, afianzar una nueva mentalidad capaz de despojarse de modos de pensar y hacer, de abarcar la realidad en tér- minos globales sin sacrificar el valor sustantivo de su rica diversidad y ver en el adversario otro ser humano. «El desarme general no es un fuego fatuo de los pacifistas, ni una treta de la propaganda, ni un refugio para cobardes. Es la conclusión inevitable en esta era termo- nuclear, para la supervivencia de la especie». El antiarmamentismo, la desmilitarización y el desarme general son fundamentos esenciales para el desarrollo y generan una fuerza solidaria internacional para alejar las imágenes nocivas que nos llevan a pensar nuestro vasto mundo como ajeno y extraño. Cualquier recuento acerca de las etapas que ha cubierto el lento y difícil proceso hacia el desarme, de dejar constancia de los esfuerzos consecuentes y sostenidos de la urss y demás países socialistas para contener el armamentismo, la proliferación de las armas nucleares, cautelar la coexistencia pacífica y propugnar la negociación para lo- grar consenso. Coexistencia implica: renuncia a la guerra ofensiva como instrumento de porfía internacional; respeto mutuo por la so- beranía, independencia y autodeterminación; integridad e igualdad de los Estados, promoción de los intercambios económicos, cultura- les, de todo tipo y entre todos los países. El pan y la paz están unidos desde los inicios de la Revolución de Octubre en los primeros Decretos del Comité Revolucionario.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=