Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

432 olga poblete Vimos todo lo que quisimos ver. El Gobierno proporcionó, además, intérpretes, ferrocarriles especiales, microbuses, y todas las comodi- dades necesarias para que nuestro viaje resultara provechoso. China fue para nosotros un país abierto que nos recibió en sus brazos frater- nales, como a personas de su propia y más querida familia. La señora Olga Poblete de Espinosa fue una de las compañeras de expedición. Ella abría sus ojos inteligentes y experimentados, e iba captando en silencio imágenes e ideologías, costumbres y reali- zaciones, de un pueblo en pleno trabajo constructivo. El resultado de su observación lo ofrece hoy en este libro denso y honrado que servirá para comprender el desarrollo impresionante de un pueblo que se levanta desde la obscuridad en que lo mantenían sus gobier- nos opresores, hasta la gloriosa luz ofrecida por hombres de visión extraordinaria. Creo no habrá uno de los que fuimos compañeros de viaje de la señora Olga Poblete, que pueda contradecir lo que ella exhibe en estas páginas. Y es preciso agregar que entre los delegados de Chile, como entre los de otras delegaciones, íbamos personas de la más he- terogénea formación espiritual y de las más diversas actividades: pe- riodistas, abogados, exmilitares, comerciantes, arquitectos, médicos, artistas de teatro, novelistas, obreros especializados; y pertenecientes a los más diversos credos políticos y religiosos; católicos, ateos, fa- langistas, conservadores, radicales, socialistas, etc. Podrán, de seguro, añadirse nuevas observaciones sobre lo presenciado en nuestro viaje por China, podrán también extraerse consecuencias diversas, según sean los temperamentos que interpreten la misma realidad; pero na- die podrá asegurar que en el libro de la señora Poblete, exista una palabra falsa, engañadora o exenta de honradez intelectual. En China se ha realizado un prodigio. Es difícil que los que co- nocieron el país hace tres años puedan explicarse la rápida trans- formación de un pueblo compuesto por la enorme cifra de 475 millones de individuos. Nadie podrá comprender, por ejemplo, que en este corto periodo se haya cambiado la cifra del 80% de analfabe- tos por una que apenas alcanza al 20%... Es imposible que aquel que conoció hace pocos años un pueblo que se revolcaba en la suciedad, comido por los parásitos y por enfermedades endémicas como el

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