Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

399 IV. Internacionalista y militante de la paz ascendente por la reconstrucción del hombre, de sus valores, de su mundo institucional, de su concepción de la vida. El extraordinario valor del Movimiento Mundial de Partidarios de la Paz en esta hora, reside precisamente en haber comprendido este destino histórico y en haber sabido despertar en todos los ámbi- tos de la tierra, en millones de individuos, la conciencia de que una vigorosa expresión mundial de repudio a la guerra es posible, y es el único camino posible y es la única actitud posible de asumir, si es que verdaderamente sentimos que el hombre debe y puede vivir con dignidad. Es porque los Partidarios de la Paz atentos a este pulso de la his- toria y, finamente sensibles a él, llevan ya en su corazón un esquema del futuro, que han sido capaces de sumarse en una maravillosa le- gión sin reparar en color de piel, convicción religiosa, ideología po- lítica, cuadro geográfico o social. Para los delegados que llegamos hasta Varsovia, desde países le- janos, de lejanía no sólo geográfica sino espiritual, para los que vi- vimos acosados por una implacable información unilateral que nos siembra de angustias, de alarmas, y nos empobrece el pensamiento a fuerza de quitarnos la fecunda alimentación de las ideas, para los que llegamos hasta el Congreso con las escasas experiencias de nuestro movimiento en formación, tomar contacto con la corriente mundial de Partidarios de la Paz que se hacía presente en Varsovia con 2.065 delegados de 81 países, fue como una iluminadora revelación. ¡Así es que eso era el Movimiento Mundial de Partidarios de la Paz! Un llamado a la razón, un llamado vigoroso para detener a la humani- dad en el despeñadero, un llamado lleno de bondad para decirle, por ejemplo, al campesino eternamente ignorado y postergado, que los más notables investigadores del campo científico actual, ya no sólo le tendían la mano, sino como amigos leales se levantaban a su lado para enseñarle que la nueva ciencia está con los humildes, que es una verdad científica que los hombres son hermanos y son iguales, y que es una verdad científica que la materia es infinitamente generosa, y que la inteligencia humana es absolutamente capaz de penetrar en todos los matices de esta realidad y de sus posibilidades, y construir con ello un mundo de la abundancia, en el cual los hombres vivan

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