Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

394 olga poblete La humanidad es verbo que no solo se conjuga en pasado, sino esencialmente en futuro Ni una jalea dulzona, ni un alto al fuego. La militancia de la paz su- puso para Olga Poblete la lucha por su conquista efectiva. Esto es: abogar por el desarme nuclear al mismo tiempo que por la descolo- nización y la emancipación económica del Tercer Mundo. Una ima- ginación de paz materialista, creativa y también combativa. En un presente de guerras incesantes en el Congo y Sudán, y con el genocidio en curso en Palestina, es indispensable volver a histo- rizar y politizar la urgencia de la paz como condición de existencia. Una militancia que, al decir de Mistral, vaya purificando ese aire denso y sucio que nos impide pensar y que nos abruma con oleadas de mentiras y desinformación. Pero también, y especialmente para el campo político e intelectual, que vaya desplazando la indiferencia, la naturalización y la desazón frente a la devastación y la muerte. Hoy necesitamos invocar la osadía de Olga Poblete, quien asu- mió la tarea de articular desde una orientación feminista y antiim- perialista un movimiento popular contra la guerra. Esta es una tarea que se mantiene sumamente vigente, pero enfrenta el desafío de construir alianzas y respuestas que no sean calco ni copia del marco heredado de la Guerra Fría. Las luchas por la paz que nos toca librar hoy deben encarar los nudos de un nuevo orden multipolar y neoli- beral donde coincide una crisis ecológica abierta e ineludible, junto con un ciclo de restauración conservadora y patriarcal. Tal como lo supieron reconocer en su momento las feministas del memch, el avance neofascista supone una amenaza generalizada contra la paz y los pueblos del Sur Global. Pero es también una ba- talla dirigida contra un ciclo global de movilizaciones feministas que levantó, en medio de la crisis, una alternativa vitalista y transforma- dora. Hoy, cuando se impone una acelerada cancelación de futuro, nos toca volver a abrir los archivos de estos movimientos de larga duración desde su producción intelectual, estratégica, afectiva y mi- litante. Y así actualizar, decididamente, aquella imaginación interna- cionalista que, al decir de Olga Poblete, hizo de la humanidad algo más que un sujeto: un verbo que se conjuga en presente continuo.

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