Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
303 III. feminista en la niebla de la falta de información y de respuestas precisas a recla- mos fundados que traspasan todos los límites del sufrimiento. En barrios, tanto de sectores populares como de capas medias, empiezan los primeros atisbos de ayuda solidaria. La Iglesia Católica juega al más alto nivel y dimensión su papel de la madre generosa, protectora y valiente. En todo el país la resistencia al autoritarismo encuentra en las mujeres eco pronto y decidido. Convencidas de que su ir y venir de uno a otro lado, de oficina en oficina, de coronel a general en busca de noticias de sus familiares, encuentran sólo la respuesta altanera o evasiva, las mujeres de fusi- lados, de detenidos desaparecidos, son precisamente las primeras en organizarse. Partieron a desafiar la calle y vocear su legítimo reclamo. Las Agrupaciones de Familiares de Ejecutados Políticos, de Detenidos Desaparecidos, actúan en pequeños grupos al comienzo, más masiva- mente después, exigiendo públicamente respuesta a su clamor. Entre los años 1974-1975 se concretan núcleos de lo que con el tiempo serán organizaciones mayores, en Santiago como en el resto del país. De la misma manera otras mujeres en barrios, comunas, poblaciones populares dieron tempranamente origen a grupos soli- darios en favor de los niños y jóvenes de tantas familias afectadas por la quiebra del hogar, el desempleo, el destierro. Esta carga de responsabilidades da a las primeras organizacio- nes de mujeres un tinte cargado a la lucha común contra el régimen militar. No quedó lugar, tiempo ni disposición para encarar otras causas como no fueran aquellas directamente coyunturales. Sin em- bargo, las mismas circunstancias vigentes despertaron también en las mujeres la introspección, el balance crítico, el examen del origen de la violencia que sufrían, las fuentes de su postergación, la raíz prime- ra de su marginación. Lentamente regresan los planteamientos de las luchas de las mu- jeres por sus derechos, del esclarecimiento de sus roles, de la ne- cesidad de ocuparse también de su propia formación y toma de conciencia de la especificidad de sus problemas. En el rico caudal del pensamiento feminista encuentran, de preferencia las mujeres más jóvenes, motivos de reflexión que se convierten en otras tantas nuevas dinámicas que impulsan a organizarse aún dentro de las con-
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