Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
278 olga poblete dificar en ellos, pese a sus posiciones políticas y filosóficas progresis- tas, los siglos y siglos de configurar su conciencia de varón, nacido para mandar en el hogar, la fábrica, el sindicato, la sociedad. Los tiempos se tornaron difíciles. Las mujeres que militaban en los partidos de izquierda requerían otro tipo de institución femeni- na. Tenían tal vez razón en eso de apurar el paso e intensificar las confrontaciones. Pero ése ya no era el estilo de los tiempos en que nació el memch y el de sus primeras etapas de vida. También es posible que haya operado un factor interno de dis- persión. La multiplicidad de frentes para la acción, capacidad orga- nizativa y condiciones de liderazgo que tenían las memchistas, las llevaron a colaborar en muchas actividades. Ocurrió como la disgre- gación de una gran familia, cuyos frutos y semillas fueron a enrique- cer otros surcos. En carta del 31 de agosto de 1953, la Secretaría General del memch señala que un nuevo movimiento femenino, Unión Chilena de Mujeres, realiza intentos para promover la integración de las mu- jeres y de sus organizaciones. A este nuevo proceso se incorporaron varias memchistas, algunas de ellas llegaron a ser incluso importan- tes dirigentas a nivel nacional. Comenzaba otra etapa. Ojalá avancemos las mujeres y los hombres en esta educación para la vida ciudadana, de modo que cuando por fin se restauren en Chile las libertades públicas y se instale la democracia sin apellidos, no sean nuevamente las fuerzas retardatarias las que ganen el poder usándolas. Este decenio de «guerra interna» y «seguridad nacional» deja grandes lecciones en las cuales es preciso profundizar. Como en otros tiempos de guerra, las mujeres han vuelto a demostrar cuánto valen y de cuánto son capaces. En dos guerras mundiales de este si- glo, los frentes internos de la vida social y de la producción fueron mantenidos valerosa y eficazmente por legiones de mujeres que re- emplazaron a los combatientes en las fábricas, empresas, servicios y funciones públicas, reforzando una retaguardia de valor incalculable. En estos diez años de Chile, pese a todas las restricciones y al casti- go continuado e implacable que ha ejercido el régimen, las mujeres han sido los primeros grupos que conquistaron las calles y se trans- formaron en la voz pública que reclamó Libertad, Justicia, Trabajo,
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