Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
275 III. feminista suscritos por el gobierno chileno en la Conferencia de Río, en 1947. Los argumentos que se manejaron en esa campaña, los documentos que produjo el memch y están en sus archivos, han sido dolorosa- mente ratificados por los sucesos de la guerra de las Malvinas en 1982, más de treinta años después. El mito de la defensa hemisférica que ha costado y cuesta a los pueblos latinoamericanos una carga in- sufrible de gastos en armamentos y operaciones militares conjuntas, quedó ahora al desnudo con la intervención militar británica y el apoyo que ésta tuvo de los Estados Unidos en el conflicto del Atlán- tico Sur. Los hechos, desafortunadamente en el largo plazo, se encar- garon de mostrar la razón que asiste a las fuerzas sociales y políticas para reivindicar lo que ellas estiman justo en sus luchas por las liber- tades y derechos. El memch vivió aquellas experiencias y aún quedan sobrevivientes para contarlas. Los compromisos contraídos por el memch, tanto en su II Congreso Nacional, en 1940, como en el II Congreso Nacional de Mujeres, en septiembre de 1947, no fueron en modo alguno aban- donados. Libró importantes campañas y cooperó en otras que in- cidían en los mismos asuntos centrales de su programa: dio activo apoyo junto a la Unión de Profesores de Chile, para la puesta en marcha del Plan de Experimentación en Educación Rural, en San Carlos; defendió los derechos de los menores que trabajaban en los relojes de control de microbuses (1948); editó el folleto sobre el Voto Político para la Mujer (1949); dictó cursillos y colaboró en la re- dacción del documento preparatorio para las elecciones municipales del 8 de abril de 1947, primer peldaño en la conquista de los dere- chos políticos; conmemoró con un gran acto en el Salón de Honor de la Universidad de Chile (26 junio 1947) el segundo aniversario de la firma de la Carta de San Francisco, que dio nacimiento a las Naciones Unidas; solidarizó con las viudas y familiares de los obre- ros del cobre que perecieron en la catástrofe de Sewell (1945); dio publicidad al análisis jurídico que efectuaron abogadas del memch del turbio juicio «Clarisa Diaz con Braden Copper», elevando pro- testa y documento respectivo ante el Presidente de la Corte Supre- ma (julio 1947); dio pleno apoyo y trabajó junto a las mujeres que crearon en 1948 el Comité memch de Providencia, dentro del cual
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