Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

270 olga poblete A la distancia, sobre todo reflexionando en 1983, con diez años de gobierno militar a cuestas, no puede menos de asombrar la vital tenacidad de aquellas fundadoras. Nacida la Institución en 1935, ya en 1937 realiza su Primer Congreso Nacional; hasta él llegaron memchistas desde las provincias. En La Mujer Nueva se realizó un intenso trabajo preparatorio enteramente a tono con los propósitos enunciados en los Estatutos. En 1940 se efectuó el Segundo Congreso Nacional, esta vez con delegadas de 42 Comités locales desde Arica a Valdivia, además de los de Santiago. Este Congreso dio gran atención a la organización y de- sarrollo del memch. Recomendó a cada Comité programar el traba- jo partiendo de las necesidades locales más sentidas por las mujeres: económicas, sociales, culturales. Sugirió crear Centros de Madres, de Niños; Secretarías artísticas, deportivas; Bibliotecas y Cursos de ma- nualidades. El punto III del Temario, «Igualdad o protección para la mujer respecto del hombre en el trabajo», provocó el debate de un tema que por largo tiempo preocupó al movimiento femenino y que el memch abordó con gran rigor, alertando respecto a las leyes protecto- ras y a los peligros que de ellas suelen derivar. Desde luego, el II Con- greso abogó porque las llamadas leyes de protección se extendiesen por igual a toda la clase trabajadora sin excepciones. Llama la atención que en 1940 las Delegadas formularan resoluciones tales como fomentar el deporte femenino, crear hogares colectivos para mujeres solteras o viudas sin hijos, colonias para internar niños vagos y jardines infanti- les. En los años siguientes renovó esta campaña en favor de la creación de guarderías de niños y jardines infantiles, valioso antecedente para lo que fuera más tarde la Ley respectiva (Ley N.° 17.301, 22-IV-1970). El VII Tema del Congreso ilustra dos características relevantes de este movimiento femenino: su espíritu unitario y su visión inter- nacionalista. En dicho Tema se formularon dos notables recomen- daciones: buscar el entendimiento con otras entidades femeninas nacionales en base a un programa mínimo común y asumir la ini- ciativa de organizar un Congreso Latinoamericano por la Paz. Co- rrespondió al Movimiento Internacional de Partidarios de la Paz realizarlo 12 años más tarde. Varias memchistas participaron en los trabajos de dicho Congreso (Montevideo, 1952).

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