Desolación

227 Comentarios a poemas de Rabindranath Tagore Sé que también amaré la muerte. No creo, no, en que he de perderme tras la muerte. ¿Para qué me habrías henchido tú, si había de ser vaciada y quedar como las cañas exprimida? ¿Para qué derramarías la luz cada mañana sobre mis sie- nes y mi corazón, si no fueras a recogerme como se recoge el racimo negro melificado al sol, cuando ya media el otoño? Ni fría ni desamorada me parece, como a los otros, la muerte. Paréceme más bien un ardor, un tre- mendo ardor que desgaja y desmenuza las carnes, para despeñarnos caudalosamente el alma. Duro, acre, sumo, el abrazo de la muerte. Es tu amor, es tu terrible amor, ¡oh, Dios! ¡Así deja rotos y vencidos los huesos, lívida de ansia la cara y desma- dejada la lengua! Yo me jacté entre los hombres de que te conocía... Como tienen tus hombres un delirio de afirma- ciones acerca de tus atributos, yo te pinté al hablar de Ti con la precisión del que pinta los pétalos de la azucena. Por amor, por exageración de amor, des- cribí lo que no veré nunca. Vinieron a mí tus hom- bres a interrogarme; vinieron porque te hallan continuamente en mis cantos, derramado como un aroma líquido. Yo, viéndoles más ansia que la del

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