Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

179 II. pedagoga de la historia nas del Renacimiento y silenciar las dictaduras que aún subsisten en la América Latina. Sin embargo, es esa realidad que le rodea la que busca desesperadamente comprender el muchacho y la muchacha estudiantes; mientras el mundo se hace más interdependiente, mien- tras las fuerzas económicas, sociales y políticas empujan a grandes saltos hacia fórmulas y estructuras más y más integradas, mientras el pensamiento humano perfora el espacio interplanetario y lanza sus instrumentos en la más apasionante de las empresas exploratorias de todos los tiempos, subsisten aún escuelas y maestros sumidos en ana- crónicos provincialismos, que por cierto no habrán de educar para la paz, la comprensión y el mutuo respeto. Es evidente que como un reflejo de la «guerra fría» muchos maestros se han dejado amedrentar por el alcance político que se ha pretendido dar a la palabra paz. Bien lo dijo nuestra Gabriela: «... la palabra maldita». Sin embargo, bastaría con detenerse a examinar serenamente algunos hechos, decidirse a poner un poco el oído al latir de la historia más allá del muro vecino, para recuperar la fe en la prodigiosa acción de los pueblos y sentir que la paz puede ser con- quistada y asegurada. Nadie ni ningún organismo, tendencia o corriente del pensa- miento, podrían pretender monopolizar la acción pacifista. Ella sur- ge en estos días bajo las fórmulas más diversas, a través de los grupos humanos más variados, muchas veces en los más insospechados lu- gares y circunstancias. De la misma manera, una educación para la paz habrá de descubrir la más vasta gama de recursos a fin de susci- tar en forma viva y permanente el amor auténtico hacia el hombre y sus obras, la legítima solidaridad capaz de poner en juego todos los resortes de la discusión, el razonamiento, la negociación, antes que ceder al arrebato de la violencia. Pero, por sobre todo, comencemos los maestros por examinar el problema de la paz y la educación al margen de la guerra fría y resueltos a rescatar la «palabra maldita».

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