Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
177 II. pedagoga de la historia blaran la comprensión de los sucesos y, por sobre todo, la extensión de la educación y de los instrumentos y métodos del pensamiento científico, abren a los pueblos oportunidades cada vez mayores de ampliar su conocimiento de los problemas y de ejercer su juicio crí- tico. De la conjunción de éstas y otras circunstancias, emerge para el hombre contemporáneo la convicción acerca de la evitabilidad de la guerra. El Movimiento Mundial de Partidarios de la Paz, puede honro- samente exhibir entre sus mayores méritos éste de haber contribuido a esclarecer en la conciencia de los pueblos, los problemas que ori- ginan las guerras, indicando las fuerzas e intereses que se movilizan tras los focos de los conflictos; de la misma manera, ha contribuido a destacar la estrecha vinculación entre una política de paz y el desa- rrollo interno de las naciones. Bien podría decirse que de un pacifis- mo romántico y literario, hemos pasado a esta «militancia de la Paz», como la llamara Gabriela Mistral en su notable recado «La Palabra Maldita». Hace diez años, escribía el sabio Federico Joliot Curie: «No es posible a un pueblo solo, a un individuo aislado, precaverse contra la guerra. Es la acción común de los pueblos de todas las naciones, la que permitirá obtener dicho objetivo». Tal convicción ampliamente compartida desde entonces, originó este poderoso movimiento de opinión que ha echado raíces por toda la tierra, más allá de latitu- des y fronteras. Iniciaron los pueblos sus campañas contra las armas nucleares y el armamentismo, se señalaron los problemas coloniales como focos activos o potenciales de riesgos bélicos; los grandes pro- cesos de liberación nacional y sus diversas etapas, ganaron la simpa- tía y solidaridad de las vastas masas populares, al comprender éstas que las fuerzas de la paz crecen en relación directa con la reafirma- ción de la soberanía y la expresión de la autodeterminación de los pueblos; hombres y mujeres sencillos comenzaron a manejar cada vez más claramente la relación entre los grandes problemas interna- cionales y el acontecer cotidiano en sus respectivas patrias. Toda educación ha perseguido siempre como fin primordial, la formación del hombre, la transmisión de sus legados culturales, la conservación junto con el progreso de la comunidad. Podemos veri-
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