Desolación
155 Canciones en el mar I El barco misericordioso Llévame, mar, sobre ti, dulcemente, porque voy dolorida. ¡Ay!, barco, no te tiemblen los costados, que llevas a una herida. Buscando voy en tu oleaje vivo dulzura de rodillas. Mírame, mar, y sabe lo que llevas, mirando a mis mejillas. Entre la carga de los rojos frutos, entre tus jarcias vívidas y los viajeros llenos de esperanza, llevas mi carne lívida. Más allá volarás con solo frutos, y velas desceñidas. Pero entre tanto, mar, sobre este puente mecerás a la herida.
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