Desolación
139 Ceras eternas ¡Ah! Nunca más conocerá tu boca la vergüenza del beso que chorreaba concupiscencia, ¡como espesa lava! Vuelven a ser dos pétalos nacientes, esponjados de miel nueva, los labios que yo quise inocentes. ¡Ah! Nunca más conocerán tus brazos el nudo horrible que en mis días puso oscuro horror: ¡el nudo de otro abrazo! Por el sosiego puros, quedaron en la tierra distendidos, ¡ya Dios mío seguros! ¡Ah! Nunca más tus dos iris cegados tendrán un rostro descompuesto, rojo de lascivia, ¡en sus vidrios dibujado! ¡Benditas ceras fuertes, ceras heladas, ceras eternales y duras, de la muerte! ¡Bendito toque sabio, con que apretaron ojos, con que apegaron brazos, con que juntaron labios!
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