Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
139 II. pedagoga de la historia En ese sentido, es posible identificar una tensión entre la orien- tación política progresista de Poblete y sus perspectivas académicas. Las primeras no tienen cabida en las segundas, al menos en este pri- mer momento, cuestión que probablemente tenga relación con la posición minoritaria que tenía dentro del campo. A su vez, esto se intensificaba por la menor libertad que poseía para plantear posi- ciones más fuertes o disidentes debido al hecho de ser mujer en ese entorno. Todo esto ocurría en un momento de revitalización huma- nista que comprometía cierta oposición entre política e intelectua- lidad 15 , y donde surge la contradicción entre el involucramiento en la contingencia y la realidad material con la búsqueda arielista de la elevación espiritual 16 . Uno de los casos en que esto se expresa es en los textos de ho- menaje a Manuel de Salas, donde se identifica la doble tensión. Por un lado, en una lectura que parece a contrapelo de la centralidad de los humanistas de la época –que estaba fuertemente enfocada en una suerte de espiritualismo aristocratizante 17 –, se valora con especial fuerza la importancia de lo práctico, lo industrioso y lo económico 18 . Por otro lado, cuando se identifica un uso amoroso y positivo de un concepto como ‘patriarca’ (Poblete, 1940); en el momento en que Poblete está acercándose al memch, al punto de participar de la ex- posición «La mujer en la vida nacional». 15 Sobre la reacción antipositivista desplegada desde humanistas chilenos de principios del siglo xx, se puede revisar Jaksic (2013, pp. 137-191). Más específicamente sobre la manera en que las ideas de la «Autonomía de los sabios» se expresaron en el pensa- miento de Juan Gómez Millas, se puede revisar Riobó, et. al (2017). 16 Un caso que grafica esta discusión es el de Carlos Vicuña Fuentes, quien luego de ser censurado por sus posiciones en torno a Tacna y Arica quiso asumir una carrera política. En ese contexto, varios intelectuales publicaron en Claridad una carta impug- nándolo por involucrarse en asuntos tan bajos (González Vera [ et. al ], 1923, p. 8). 17 La oposición entre una concepción humanista, que valora el sentido práctico, con otra especulativa y espiritualizada se explicita en la obra tardía de Poblete (cfr. Poblete, 1971). 18 Por ejemplo, en referencia a la propuesta de crear cursos de aritmética y dibujo, que generaron fuerte polémica en la época, Poblete planteaba: «Decir, en una sociedad que enviaba a sus hijos a estudiar latines y sagrados cánones, que lo que estos jóvenes precisaban eran aprender a calcular, a dibujar y a usar la lengua materna, equivaldría a desafiar las convicciones más arraigadas» (Poblete, 1940, p. 306).
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